la opinión musical de Litoscar

Sunday, October 14, 2007

El Blues de Jack Kerouac


No es casualidad que Jack Kerouac naciera en 1922. Año en que se publicó el Ulises de James Joyce. Con el tiempo, el irlandés se convertiría en una influencia capital para la obra de Kerouac. Quien entendería la importancia de el monólogo interior y la epifanía como modelo literario. Jack creía con firmeza que la vida estaba llena de momentos de iluminación (es la principal causa que después lo acercaría al budismo) y en sus libros a cada momento parece que sus personajes experimentan la ascensión.
Dividido entre la glorificación de América a la manera de Thomas Wolfe, el lirismo amargo y poético a la vez del Viaje al fin de la noche de Céline, y la abducción divina, Kerouac consolidaría una poética del lenguaje provocadora, arriesgada y propositiva a partir de sus propias experiencias. A la que llamó La leyenda Duluoz, con la que pretendía conformar un “vasto libro… una enorme comedia, como la de Proust”.
Que sus libros se sumaran, uno a uno, hasta convertirse en uno solo, sin duda es una proeza, tanto física como escritural. De la misma forma, El libro de Jack, una biografía oral de Jack Kerouac por Barry Gifford y Lawrence Lee pretende emular el modelo kerouaquiano para representar la vida del autor. Publicado por primera ocasión en 1978, aparece en una edición en castellano en el 2006, 28 años después, lanzó al camino a Gifford y Lee para atravesar el país en dos ocasiones para visitar todos aquellos lugares, personas, paisajes y memorias frecuentados por el autor de On the road. Debido a que la mayoría de las carreteras por las que Kerouac fraguó su leyenda habían sido absorbidas por el entonces sistema homogénico de la cultura de la autopista interestatal en Norteamérica, la tarea la llevaron a cabo casi siempre en avión.
El prólogo de este libro comienza con el siguiente párrafo:Estados Unidos plantea extrañas exigencias a sus autores de ficción. No nos basta su arte; esperamos de ellos que nos proporcionen modelos de comportamiento, con tanta intensidad que a veces los juzgamos más por su vida que por su obra. Nos gusta que declaren formar parte de un movimiento o de una generación, porque nos simplifica el uso que planeamos hacer de ellos. Si nos plantan delante un manifiesto, lo entendemos como un contrato con fuerza de ley.
Lo anterior, aunque los biógrafos lo denuncian sólo para decir a continuación que Jack fue victima de ese utilitarismo literario, arroja una luz particular sobre Kerouac. Que fue un hombre que respondió a las exigencias. De forma deliberada o no, su espíritu siempre estuvo al frente de lo que consideraba su deber, luchar por conservar la tradición de la gran narrativa norteamericana y por crear una nueva épica, la de la Norteamérica moderna, la que lo alentaba a entregarse sin reservas a una dinámica escritural de proporciones dostoyevskianas.
¿Y cómo no hacerlo? ¿Cómo no responder al llamado de una tierra que necesitaba ser glorificada, mitificada? Si Jack fue capaz de llenar los huecos que su figura abarcaba. La del hombre, la del escritor y la del mito. Y todo a base de hazañas. Porque Kerouac fue un hombre de hazañas. Sus logros deportivos en el campo de fútbol, recorrer el mundo incontables veces, en tren, en barco en automóvil, en autostop, denominar a su grupo como generación Beat, escribir en solo tres noches una novela como Los subterráneos y sobre todo descubrirnos esa América insospechada y desinhibida que se ocultaba tras la límpida y en apariencia inalterable nación que gobernaba Eisenhower. La capacidad para modificar la conciencia colectiva y demostrar que en el underground existía una fuerza vanguardista y renovadora que incitaba al renacimiento, fuerza y condiciones que con el tiempo alentarían a espíritus como Bob Dylan o al hippismo a reclamar para sí su propia América.
Antes de El libro de Jack existen en castellano dos documentos que retratan la personalidad de Kerouac, uno es Loca sabiduría. Así era la Generación Beat de James Campbell y el otro es Jack Kerouac. América y la Generación Beat. El último, titulado en inglés Desolate Angel, en alusión a una de las novelas del autor, puesto que está dedicado exclusivamente a su figura, contiene material extenso sobre el periplo de Kerouac por el mundo, pero no tan contundente como el ofrecido por El libro de Jack.
Como se trata de una biografía oral, lo que hicieron los biógrafos fue rastrear a los personajes que convivieron con Kerouac y realizar series exhaustivas de entrevistas. Es decir, por primera vez el lector en castellano tiene en sus manos información de primera mano, con todo lo que esto conlleva, imprecisiones, contradicciones, descontextualizaciones, etc., pero que hacen del libro algo vívido, sobrecogedor hasta tal punto que le ha ganado a Gifford el título de uno de los mejores biógrafos de los beats.
La historia oral está construida por personas claves en el mito kerouaquiano, vivas aún antes de la publicación de la primera edición en inglés, entre las que se destacan Lucien Carr. Uno de los primeros beats, un Rimbaud sin obra, lo calificaría Allen Ginsberg, quien se separó del movimiento porque asesinó un hombre y cumplió una condena en la cárcel. Herbert Huncke, un yanqui roba abrigos y un clochard experto en sobrevivir en las calles de Nueva York, después de Burroughs la figura más reverenciada por Jack. Gary Snyder, el budista en quien Jack se inspiró para escribir su novela Los vagos Dharma. John Clelllon Colmes, autor de Go!, la primera novela beat publicada. Y por supuesto Allen Ginsberg y William Burrough, poeta y narrador respectivamente, compañeros inseparables de Jack durante sus años de formación y miembros exclusivos de la Generación Beat.
El libro de Jack, a pesar de lo tardío de su publicación en español, es un testimonio eficaz para acercarse aun más a la vida de un autor fundamental para el desarrollo de las letras norteamericanas de la posguerra. Toda la información de las entrevistas realizadas por los biógrafos fue vaciada directamente en el libro, procurando respetar la oralidad de la conversación (algo que ya hiciera Kerouac en Visiones de Cody, la más experimental y joyceana de sus novelas) lo que hace de todo el trabajo documentativo una experiencia amena, digna de Jack, que contiene momentos de insuperable belleza, en los que parece que los protagonistas de esta biografía van a precipitarse hacia la epifanía, hacia la ascensión.
El libro de JackBarry
Gifford y Lawrence Lee
Bronce/Planeta, 2006

2 Comments:

Blogger La Doncella Dilatada said...

mi rey santo

por fa, distribuye:

PROCESIÓN POÉTICA
Lectura - Performance en plazas, lugares públicos y sitios indefinidos
desde el borde.

Semana Santa 2008 (15 días). Desde el Golfo de México: Tampico,
Tamps.; bordeando la frontera, llegar a TJ y subir por San Diego hasta
L.A., Ca.

Requisitos:
Poeta
Poemas
Visa Láser
Creatividad
Disponibilidad
Una foto


Más info: arturorlara@yahoo.com.mx / mine.bonita@gmail.com; Arturo
Ramírez Lara (Cd. Juárez, Chi. y Minerva Reynosa, Mty., N. L.).

9:44 PM

 
Blogger Jesus Dominguez said...

Muy interesante tu blog. Volveré con más tiempo porque se me antoja que hay que dedicarle.

Un saludo

www.jesusdominguez.blogspot.com

12:14 PM

 

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