la opinión musical de Litoscar

Thursday, June 14, 2007

Tristessa: la reinvención del dolor









Jack Kerouac

Tristessa

Mondadori, 2007






Para Rogelio Garza




Gran parte de la obra de Jack Kerouac fue escrita bajo el primer precepto budista: todo es sufrimiento. La historia fundacional de la generación beat* está marcada por el dolor. La madre de Allen Ginsberg fue cliente habitual de un hospital psiquiátrico, lo que llevó al mismo Allen a pasar una temporada bajo observación en el manicomio; William Burroughs asesinó a su esposa, de manera accidental o no; y en su infancia Jack Kerouac sufrió la perdida de su hermano Gerard. Su prematuro enfrentamiento con la muerte lo orilló a abrazar una religiosidad obsesiva. Además de ampararse en la espiritualidad, Jack buscó refugio en el jazz, en las drogas, en las visiones y en México.
Desde siempre, lo mexicano fue una fuente de inspiración para Kerouac. Una visión que compartió con varios miembros de su generación. Contrario a lo que se podría suponer, su admiración por el país no está fundamentada sólo en el exotismo. Que la novela Tristessa se desarrolle en México, sugiere no una mitificación del territorio, sino de la obra del escritor. Es un intento por representar un templo con un gran espacio urbano, por dotar su trabajo de una consecuencia mística de primera mano, aunque eso implique exponer el carácter salvaje y dogmático del tercer mundo. Algo que su propia nación no podía ofrecerle. Para ello eligió a Esperanza Villanueva, a quién rebautizó con el nombre de Tristessa, una junky digna de la melancolía de Agustín Lara, como representante del dolor supremo en la tierra.
La novela ofrece variadas lecturas. Una de ellas es una posible analogía con John Coltrane. Aunque a menudo Kerouac es equiparado con uno de los padres inventores del bop, Charley Parker, por su técnica escritural equivalente al fraseo del jazz, comparte con el primero un aspecto singular respecto a las obras. Catalogado como el bopper más virulento de su época, Coltrane se tomó un descanso del free-jazz para crear tres discos melancólicos, románticos y llenos de baladas. A Kerouac no se le atacó con la misma crítica, pero hizo un alto para arrojar tres historias de amor: Maggie Cassady retrata el primer amor. Los subterráneos está muy cercana a lo fashion, a lo que después se convertiría en una versión hollywoodense de la malditez. Pero ninguna tan desoladora como Tristessa. Un espacio distinto, un interior distinto, diferencian a este trago amargo de novelas experimentalísimas como Visones de Cody, o iniciáticas, generacionales y entusiastas como En el camino. De entre las novelas de Jack, sólo Big Sur es más deprimente. Hermosa de tan amarga.
Otra lectura es que por primera vez un texto de Kerouac es protagonizado por una mujer. Si bien Maggie Cassady es la historia de un amor, y en Los Subterráneos Mardou Fox juega un rol importante, no es sino a Tristessa a quien Jack se entrega sin reservas y fervorosamente, pues la venera no como mujer tanto como a una reencarnación de la Virgen María. Aunado a esto, se trata de un personaje que no pertenece al círculo ni literario, ni emocional de la generación beat. Es decir que Jack no se encuentra de pie sobre una superficie segura, la que siempre lo ha alimentado y alentado. Existe una necesidad por exponerse, por trasladarse y tomar riesgos. Esta conciencia del riesgo que lo llevó por primera vez a México, que lo inspiró a su primer fallido viaje, antes de recorrer parte del mundo. Por aceptar que ni aunque volviera a nacer, llegaría a ser ni siquiera la sombra de Esperanza Villanueva.
En contradicción con otras novelas como Ángeles de la desolación, que en el título anuncia el ánimo de la obra, en la que Jack sube a las montañas durante meses y en su búsqueda del Nirvana permanece en absoluta soledad, Tristessa es la más desesperanzadora y fin de siglo de sus andanzas. Resulta inquietante que ni en medio de la apabullante naturaleza se haya sentido tan acabado como en México. Y aunque en sus obras retrata a personajes delictivos de baja estofa, ningunos tan supervivientes, desprejuiciado y determinados, lo que hace de Tristessa su novela más malandra. Y así mismo, paradójicamente es la más cercana a la epifanía. El intercambio entre las emociones de Jack y la protagonista parece dictado específicamente por un ley divina. En cada momento de la historia parece que se va a suceder la ascensión. Particularmente en la escena en que Kerouac se encuentra en un cuarto de vecindad junto a Cruz, convaleciente en cama, hermana de su heroína, El Indio, un díler adicto y un gallo, una paloma y una gallina. Un cuadro disparatado que refuerza el carácter surrealista y onírico de México y que a su vez parece el sketch sombrío de una película de los hermanos Marx.
Aunque casi toda la creación de Kerouac gira en torno al relato autobiográfico, Tristessa es una de sus obras más personales. Pues no se disfraza así mismo ni como Sal Paradise ni como Leo Percepied ni Ti Jean ni Jack Duluoz, es Jack simplemente. El autor del libro de poemas Mexico City Blues, un clásico de la literatura, que escribió por las visiones que le inspiraba México al ritmo del jazz del Distrito Federal. Ayudado por la morfina, a tope entre la escritura de su novela y los poemas en un cuarto de azotea. Jack pertenece a esa estirpe que utilizaba la droga como lo hacían los jazzistas, para hablar con dios a través de su instrumento. Mucho antes de que drogarse se convirtiera en un estilo de vida.
La vida es dolor. Es en este tenor en el que se desarrolla la historia. En el que Tristessa es representada como un antepasado de los adoradores de la Santa Muerte. Con un Kerouac que trata de huir a toda costa del pecado. Auxiliado por la mariguana, la morfina, las anfetaminas, el whiskey Juárez y las peroratas de Old Bull, un junky roba abrigos. A la espera de que Tristessa consiga uno, dos, diez gramos de droga para inyectarse y al final precipitarse hacia la enfermedad a base de la digitación de la aguja, como lo hiciera el mismísimo Charley Parker.











*Me refiero exclusivamente a lo que Barry Gifford denomina como generación beat: un movimiento literario conformado por tres miembros. Allen Ginsberg, Jack Kerouac y William Burroughs.

6 Comments:

Blogger rogelio garza said...

Qué buena reseña, carnal.
Y qué buen libro. Hay una edición medio chafita de Ediciones del Milenio, voy a buscar ésta.
Me parece la novela más mística de Kerouac y su lectura surte un efecto muy extraño: la narrativa transcurre en una especie de cámara lenta. Un slow motion literario. Supongo que fueron los efectos de la morfina, la marihuana y las oraciones que el autor practicaba religiosamente en su cuarto de azotea en el que escribía alumbrado con velas. Esto se palpa precisamente en la escena que mencionas del cuarto, puta, la tengo grabada en la memoria: en su descripción de la situación, los personajes y la acción, un minuto parece durar cien años. Es lento, en apariencia, pero veloz en el fondo.
Insisto, qué buena novela, me gusta más que las otras que mencionas, a excepción de En El Camino, que parece escrita por la mano de Dios (apuntando con su dedo en las nubes hacia el Oeste).

5:52 PM

 
Blogger Eduardo Rentería said...

Un saludo Carlitros.

Yo que te conozco desde que eras un mocoso, me da gusto leer tu blog: muy chido. El único post que me extraño de ti fue el de The Strokes. Fuera de ese detallito en lo general tienes muy buenas reseñas. ¿Oye, a propósito, de uno de tus comentarios? ¿Qué opinión tienes de que el maese Bob Dylan ya es ganador del premio Príncipe de Asturias?

11:34 AM

 
Anonymous tere trujillo said...

Acabo de leer este libro. Llegue aqui porque tenia que hacer un ensayo y buscar mas información. Me gustó tu reseña aunque creo que Tristessa no es como Kerouac como algunos dicen, pues no todos los drogadictos son iguales y aunque Kerouac ahogaba sus problemas nen alcohol mientras trabta de alcanzar el nirvana con las drogas, creo k Tristessa simplemente se perdía en lo que podia.Pero bueno el punto es que esta chido loq ue escribes y felicidades.

8:34 PM

 
Blogger espinoza lecca said...

Carlos Velásquez: Gracias por este artículo, he leído muchos en la red y de verdad el tuyo es muy interesante. Si no fuera porque me pasaron la voz que acá, en Lima, un amigo encontró esta edición, no llego aquí. Por acá estamos preparando un especial sobre Kerouac, asimismo estamos traduciendo el Doctor Sax, las cartas completas de Cassady, y algunas partes del Windblown World: The Journals of Jack Kerouac. Libros que me han costado muchas caminatas conseguir. Si tienes material y ganas sería bueno que te unas, mi correo espinozalecca@yahoo.com. Un abrazo desde Perú.

5:50 AM

 
Anonymous Anonymous said...

www.edicionesescalera.com

11:33 AM

 
Anonymous Anonymous said...

alguien tiene este libro

8:57 AM

 

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