la opinión musical de Litoscar

Sunday, May 13, 2007

El Blues del desierto rodante





Desierto blues
Julio César Félix
Icocult/Conaculta, 2006








Así como no sólo es poesía aquella que se encuentra conjurada en versos, el Blues no sólo reside en las guitarras, las armónicas o en las voces de cantantes de color. El Blues y la poesía son un estado anímico. Ahí reside su relación. Y qué mejor manera de ejemplificarlo que con un título como Desierto blues.
El primer contacto con el libro de Julio César Félix es por completo visual. En su portada anuncia a dos personajes clásicos de la cultura norteamericana, Joliet Jake y Elwood Blues, los Blues Brothers. En primera instancia el lector esperará encontrase con poemas dedicados a John Lee Hooker, Ray Charles, Cab Calloway y Aretha Franklin, pero no.
El Blues tiene como tema principale dos aspectos: la melancolía y la carga sexual. Es la tristeza la cualidad a la que el autor se dedica con más pasión. Por supuesto hay sexualidad implicita, sólo que no exacerbada. Y sin olvidar un pequeño toque de James Brown como invitado de lujo representando al Soul.
Insisto, la ausencia explicita de amplificadores y micrófonos no le resta filin a la negritud de César Félix. Y si bien el autor no se nos aparece como un blues man emergido directamente de su guitarra de palo o como el guitarrista electrificado de un bar de Chicago, su figura se revela como la de un encantador de serpientes blusero a la orilla de la carretera del desierto norteño.
El libro se divide en cinco apartados. Las primeras dos representan un solo poema. La más afortunada es la segunda, Descifrando el aire. Este poema tiene varias lecturas. Una en particular nos remite a los Blues Brothers, en especial a John Belushi, el actor que representa a Jake en la película. Belushi murió de una sobredosis de cocaína. El poema parece un demencial y emotivo monólogo del actor antes de precipitarse hacia la muerte. Otra lectura nos acerca más a una estética por la que César Félix ya ha mostrado afinidad. Sin dejar de ser Bluesy, esta parte se aproxima más a la melancolía baudeleriana.
Por lo que la referencia al francés en el segundo poema del primer apartado, de nombre Ninfas: ‘Charles el de las tinieblas verdes’, bien podría ser Belushi, el de la chuleta blanca. Sin duda ese es el mejor texto de la parte inicial. Es de agradecer que César Félix no recurriera los típicos clichés del Blues. Lo que le proporciona un toque de originalidad respecto al género al ofrecernos su propia visión de la poesía bluseada.
Cantos de luna azul, la tercera parte, contiene uno de los puntos más elevados del libro, me refiero al poema Otoño. En este Rythm & Blues se puede rastrear la denuncia más grasosa de la poesía. El verso ‘soy un aprendiz de hechicero’ nos translada a Robert Johnson y a toda esa parafernalia diabólica y de brujería que existe alrededor del ritmo. Y también nos recuerda un poco a la canción Hoochie Coochie Man de Muddy Waters por su lado enunciativo autobiográfico.
La cuarta parte, Lote baldío, apela a la idea eliotiana de la tierra muerta. Aquí César Félix le da otro tratamiento, la situa en el barrio, en los lotes baldíos que son el panorama de las ciudades del desierto. Lugares en que la gente se reune a compartir las caguamas y a lamentarse largos Blueses en la noche, como lo anuncia el poeta: ‘los hombres chocan entre sí/cotidianamente/en una espuma bochornosa/de códigos distintos/y casi secretos’.
El capítulo final es Delirios de un ángel. El Blues alado. El poeta ha terminado su recorrido. Para declarar el desenlace nos arremete con un lanzallamas al sentenciar: ‘Soy un hijo más de la catástrofe’. Al finalizar la lectura de Desierto Blues impera un fuerte sentimiento de haber atravesado un prolongado sueño fámelico. De un Blues que comenzó su travesía en los caminos del norte, de un Blues que apenas empieza a rodar por el espectro de la poesía. Por supuesto con los bolsillos rotos y con Peter Gun como fondo musical.

2 Comments:

Blogger rogelio garza said...

Este poemario sí se antoja.
Los Blues Brothers, grandes héroes de mi adolescencia. La portada está de huevos.
Habría que checar el contenido neto de palabras.
¿Dónde se consigue? ¿En librerías de prestigio?

Un saludo!

1:43 PM

 
Blogger rogelio garza said...

Por cierto que la canción favorita de Belushi no era un blues, sino la instrumental Queen Bee de The Ventures. Pidió que se tocara en su funeral y así se hizo, interminablemente...

1:45 PM

 

Post a Comment

<< Home